‘Trabajé arduamente con este abogado; obtuvimos resultados en nuestra comunidad. Pero algo ocurrió ahí que me lastimó mucho. Este supuesto aliado me acosó a lo largo de cuatro años. Me amenazó; me humilló cuando no respondí a sus aproximaciones. Entonces llegó el día en que ya no fue posible para mi continuar ahí y me fui.’ Defensora anónima, México
A la par de la discriminación de género, otros prejuicios adicionales basados en la raza, clase, etnicidad y orientación sexual atraviesan todos los aspectos de la vida de las mujeres –desde sus familias y relaciones íntimas, su vida pública en la comunidad, hasta las instituciones del Estado.
‘Como alguien involucrada en diferentes organizaciones pero arraigada en mi identidad como mujer, africana y queer, esto es importante para los movimientos que apoyo. No puedo desafiar sólo a la homofobia, la interseccionalidad es esencial… El segundo problema surge en torno al alineamiento con políticas de izquierda/progresistas… esos son los movimientos que más nos oprimen como feministas. Esas son las tensiones reales, especialmente cuando se trata de desarrollar estrategias para tener una causa común.’ Phumi Mtetwa, Sudáfrica
Debemos enfrentar las fortalezas y debilidades de nuestros propios movimientos y organizaciones para desafiar las divisiones generadas por la discriminación y la violencia, las cuales incrementan nuestra vulnerabilidad y debilitan nuestra capacidad para avanzar nuestra agenda de cambio. Para bajar los niveles de riesgo y vulnerabilidad, las estrategias de protección deben fortalecer el liderazgo y la voz de las mujeres dentro de sus organizaciones y movimientos.
Una aproximación feminista a la protección:
- reconoce la violencia, discriminación y desigualdad contra las mujeres activistas tanto en el ámbito privado –dentro de sus familias, su comunidad local y sus organizaciones– como en los ámbitos más públicos y visibles de sus vidas
- apoya las redes y espacios seguros entre mujeres para hablar sobre las cosas que las afectan y promueve esfuerzos colectivos para definir y crear sus propias prácticas de protección
- fortalece la confianza y las habilidades de las mujeres para su participación política, desarrolla su capacidad para la toma de decisiones con autonomía, y expande el reconocimiento social de su trabajo. Esto fortalece la protección y el trabajo tanto de las activistas como de sus movimientos
- fomenta una cultura de activismo anclada en las prácticas de autocuidado, sanación, apoyo mutuo, y bienestar
‘Veíamos que las mujeres abandonaban el activismo por la presión social y económica. Veíamos que necesitábamos un espacio seguro –no en el sentido de un refugio, sino algo personal, una aproximación mental para facilitar que las personas pudieran hablar sobre la represión que estaban enfrentando.’ Ajeng Herliyanti, FAMM-Indonesia
‘A mí me da mucho orgullo ver que las mujeres estamos en todos los espacios de estas rebeldías colectivas e individuales. Me da mucha satisfacción que procesos fuertes de defensa de la dignidad de los pueblos indígenas, de los movimientos sociales, son librados por mujeres. Todas las luchas, ya sean urbanas o rurales, han crecido por el aporte de las mujeres.’ Berta Cáceres, COPINH-Honduras